La manteca de karité en jabones aporta propiedades hidratantes, nutritivas, calmantes y regeneradoras. Ayuda a suavizar la piel, reduce la irritación, la protege de la deshidratación y promueve la elasticidad, lo que la hace ideal para pieles secas, sensibles y maduras. Además, puede contribuir a la formación de una espuma suave y cremosa, y algunos estudios sugieren propiedades antibacterianas. También aporta dureza a la textura del jabón.
Se sugiere añadir 5% del peso total del jabón.